Los pacientes con esquizofrenia  suelen requerir  hospitalización, sobre todo con problemas graves de conducta y desorganización, y a su vez para estabilizar la medicación, evitar que se lastime o que dañe a otros, y aislarlo ante ideas suicidas u homicidas.

Los medicamentos antipsicóticos son el tratamiento más efectivo para la esquizofrenia ya que producen una modificación de la estructura química del cerebro que ayuda a controlar o apaciguar los síntomas.

En ocasiones se aconseja realizar una TC y activar protocolos de terapias electros convulsivos para tratar a esquizofrénicos catatónicos ante la falta de respuesta a los medicamentos tradicionales.

Los medicamentos administrados son los neurolépticos tipo la clozapina, la olanzapina, y muchos otros muy efectivos en el tratamiento de la esquizofrenia pero con importantes efectos secundarios: temblores, vértigo, rigidez, inquietud interna, sudoración, aumento de peso, ictericia,  convulsiones, somnolencia, fiebre, reacción epidérmica, bajadas de tensión, anemia, y mayores niveles de colesterol. A largo plazo, la toma de estos medicamentos antipsicóticos puede incrementar el riesgo de un trastorno de movimiento llamado discinesia tardía y que provoca movimientos repetitivos que uno no puede controlar, tics que afectan sobremanera a la musculatura facial sobre todo alrededor de la boca.

Debido a que la esquizofrenia es una enfermedad crónica, la mayoría de las personas que la padecen necesitan seguir con medicación antipsicótica de por vida, y por ello es importante añadir psicoterapias de apoyo, y alejarlos del uso y abuso de alcohol y de todo tipo de drogas, que sólo aumentan los riesgos e inducen a brotes más agresivos.

El entrenamiento de habilidades sociales, en el trabajo y en la capacidad de relacionarse se puede utilizar para mejorar el desempeño social y laboral. Las intervenciones psicosociales refuerzan la capacidad de la persona para enfrentarse al estrés o adaptarse a los efectos de la enfermedad. La terapia de grupo se muestra muy efectiva en los estados iniciales del trastorno ya que aprende a relacionarse con los demás y a mantener una conducta estable.

Se debe educar acerca de la enfermedad y ofrecer apoyo a los miembros de la familia de una persona con esquizofrenia, y ayudar a que el paciente tome los medicamentos, sepa aceptar los efectos secundarios, actuar ante una recaída, haga un uso correcto del dinero, o pueda desarrollarse sin problemas fuera del entorno del hogar.

Estudios médicos revelan que los pacientes de esquizofrenia raramente superan la enfermedad, ya que se estima que sólo un 25% de estos consigue un reestablecimiento de los patrones de conducta estipulados, mientras del resto, o bien responden con dificultad al tratamiento o bien no reaccionan ante la farmacología, teniendo en cuenta que un 10% de ellos acaba finalmente fallecido por suicidio.

El creciente interés en la investigación sobre los mecanismos de acción de los medicamentos ofrece esperanzas de tener mejores medicamentos en el futuro. Igualmente y ya sea por las dosis o por la administración de estos nuevos medicamentos, se observa que el seguimiento farmacológica por parte de los pacientes ha mejorado con lo que se dan menos casos de abandono de la terapia.